El fin de este blog no es otro que compartir con vosotras/os mi manera de cocinar las recetas tradicionales y aprender de la vuestra. Si cada una/o aporta su truco podemos enriquecer más esos platos que nos enseñaron nuestras madres para que los sigan haciendo los jóvenes y no se pierdan los guisos de toda la vida que además de nutritivos son bastante económicos y fáciles de preparar. Por ejemplo, yo aprendí a hacer las lentejas sólo con chorizo. Mi amiga las hace con manitas de cerdo, otra le pone chorizo, morcilla y tocino. Yo os voy a decir mi versión, no la que me enseñaron si no la que elaboro, a mi gusto, sin tener que ponerle materia animal.
Pongo las lentejas 1/2 kg. en una olla con agua fría, después de haberlas expurgados, mientras pico una cebolla y un pimiento rojo en trozos muy, muy pequeñitos. También pongo a asar unos ajitos al fuego, nada de microondas porque el sabor cambia. Hecho esto, le tiro el agua a las lentejas y le añado la verdura , sal, pimienta, dos cucharadas de pimentón dulce, si es de la Vera mejor, laurel y aceite de oliva virgen extra, mínimo cinco cucharadas porque de lo contrario, salen lavadas. A continuación y antes de añadirle el agua " fría", para que las lentejas no se despeloten* agito la olla para que se mezclen bien todos los ingredientes y lo pongo a hervir. No he tardado nada en este proceso.
Cojo un calabacín y le quito la piel. Dos puerros más bien pequeños que son más tiernos. Dos zanahorias pequeñas, de las de manojo con hojas verdes, que son más sabrosas y un tomate maduro. Excepto el tomate que lo corto en dos mitades, el resto lo corto todo minúsculo y se lo añado a las lentejas que ya están hirviendo. ¡Sorpresa! los corazones de un kilo de alcachofas, que me encantan.
Saco el tomate, antes de que se deshaga, los ajos asados y los paso por la batidora. Los devuelvo nuevamente con sus compañeros del potaje acompañados de un buen puñado de perejil picado que siempre tengo en el congelador. Una vez le añadí también a la batidora un trozo de pan frito, pero no me gustó la textura. Prefiero que se espesen a fuego lentito con su tomatito molido.
Eso es todo. Fácil, ligera y económica. Vuelvo a repetir lo de la berza: Si te concentras en lo que estás haciendo en vez de repetirte que odias cocinar, estás viviendo el momento presente y eliminando estrés.
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